Declararon culpable a Fievet: "Estuvo al acecho del doctor para matarlo" 

Sociedad 17/08/2021
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El fallo de los jueces fue unánime. Condenaron al joven petrolero acusado de tentativa de homicidio con alevosía contra el médico baleado de Campo Grande. En los próximos días se resolverá cuántos años pasará en la cárcel.


Por unanimidad, tres jueces de Cipolletti declararon culpable al joven petrolero- Marcelo Fernando Fievet -que intentó asesinar a balazos al médico Alejandro Vega en el hospital de Campo Grande. Quedó claro para los magistrados que fue el autor de los tres disparos a quemarropa que sufrió la víctima, por un conjunto de indicios que en suma acreditaron la teoría de la fiscalía. 

El médico no le vio la cara al autor del ataque. Pero otras pruebas en el juicio lo señalaron. Y el juez Guillermo Baquero Lazcano mencionó cada una de ellas para concluir que fue el autor del hecho. Sus argumentos fueron compartidos por sus pares Rita Lucía y Sonia Martín. 

Este martes, el juez dio a conocer el veredicto. En principio, sostuvo que el único conflicto que había tenido el médico en su vida laboral y privado fue con la familia del imputado. El problema inició cuando días previos al ataque atendió a uno de sus familiares enfermo de Covid-19. El hombre falleció y le recriminaron su muerte. 

Hubo reiterados llamados al hospital preguntando por el médico, los cuales cesaron tras el ataque a balazos. 

El pasado 15 de octubre, Vega regresaba de hacer un traslado. Se bajó de la ambulancia y en la puerta de la guardia recibió tres impactos de bala. 

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Hay una cámara de seguridad que registró el ataque. Fueron segundos, entre las 00.44 y las 00.48. 

Ese dispositivo ubica en las cercanías a un auto Siena color bordó. Registra a una persona que se sube a dos cuadras y media del hospital, antes del hecho. Es la misma persona que comete el ataque a balazos, que tras el hecho pasa corriendo por una pizzería, cruza la ruta, se sube al vehículo y huye. 

Siete minutos más tarde, otra cámara de seguridad ve que el Siena ingresa a localidad de Sargento Vidal. Lo veo por calle Leopoldo Lugones. Un policía, ya anoticiado del hecho, lo encuentra estacionado afuera de la casa del imputado. En un allanamiento, la Policía vuelve a encontrarlo adentro del predio. Entonces, Fievet y otros familiares dijeron que no andaba. Pero el personal policial pudo echar por tierra esta falacia, cuando lo conectó a una batería que encontró en el lugar. 

El auto ubicado en la escena del hecho era de Fievet, con las siguientes particularidades: dos calcos en la luneta trasera y la luz rota de un faro también trasero. Estos rasgos distintivos se aprecian en las filmaciones. 

Incluso, cuando el médico baleado fue trasladado de urgencia hacia Cipolletti, el chofer de la ambulancia recordó haber cruzado un auto color rojo o bordó. 

La víctima no le vio la cara a su agresor. Tampoco sus dos compañeros de trabajo que fueron testigos directos del hecho. Sin embargo, la enfermera testigo aportó características físicas que se corresponden con Fievet y dio a entender en el juicio que era él. 

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El tribunal ponderó, además, la declaración de la jefa de Enfermería. La testigo no alcanzó a ver al autor del ataque, en el momento. Pero lo reconoció a Fievet cuando vio el video. 

"Lo reconoció por el tatuaje que tenía en el antebrazo. Dijo que lo conocía bien, porque lo había atendido varias veces", afirmó el juez Baquero Lazcano. 

EL imputado intentó demostrar lo contrario, pero los jueces no le creyeron nada. Vieron sus tatuajes en la sala de audiencia y advirtieron que son coincidentes con los que se observan en el video. 

"Los tres jueces vimos, además, la cicatriz que tiene por arriba del hueso sacro", agregó Baquero Lascano. 

Es la herida que suturó la jefa de Enfermería cuando meses antes el imputado acudió al hospital lesionado luego de haber mantenido un altercado con su esposa. 

"Son piezas de un rompecabezas, y la conclusión final confirma la hipótesis de la fiscalía", resumió el magistrado. 

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"Concluimos que Fievet es el autor, la persona que puso el caño de un arma muy cerca del rostro del doctor, y efectuó tres disparos quemarropa. Los tres dirigidos a su cabeza, con la intención de provocar sí o sí la muerte, que si no se consumó fue por una causa ajena a la voluntad (del imputado)", afirmó el juez. 

La fiscalía habló en su momento de un ataque cobarde, a traición. Sin embargo, los jueces no estuvieron de acuerdo en este punto porque no existía confianza entre el médico y el imputado. "No se discute que fue un intento de homicidio, pero entendemos que hay alevosía", reparó el magistrado. 

Consideró que "hubo acecho", es decir, que Fievet "estaba esperando" a la víctima. Y agregó que lo atacó "por sorpresa", sin darle tiempo a nada. "El médico estaba totalmente indefenso. A lo sumo, estaba esperando a un paciente que reclame atención". 

Advirtió que los testigos tampoco se podían anticipar al ataque. Ni estaban en condiciones de ayudar al médico y compañero de trabajo. "Fievet obró sobre seguro. Estuvo al acecho, sin riesgo para sí mismo, lo que lo coloca en una situación de alevosía", cerró el juez. 

La expectativa de pena que recibirá Fievet puede oscilar entre los 10 y 12 años de prisión efectiva, por un hecho calificado como tentativa de homicidio agravado por alevosía.

LMC-Anahí Cárdena

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