Caso Serraino: los testigos confirmaron que el acusado iba a alta velocidad

Policiales 06/09/2021
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Hoy comenzó en el Centro Judicial de Santa Rosa, vía Zoom, el segundo juicio oral contra Ángel Patricio Molina por el homicidio culposo del menor Adán Misael Serraino Zinki, ocurrido en 25 de Mayo.

El proceso está a cargo del juez de audiencia subrogante Gabriel Tedín, y en la jornada inicial se escucharon seis testigos.

El hecho investigado ocurrió en la madrugada del 1 de noviembre de 2008, en una calle de tierra. Según la acusación, Molina iba a alta velocidad, alcoholizado y en contramano, y atropelló con su Fiat Uno rojo a la víctima, de 16 años, y a su amigo Miguel Andrade, y luego se estrelló contra una vivienda. Un tercer menor, Denis Escudero, alcanzó a esquivarlo.

El acusado supuestamente estaba corriendo una picada y en una mala maniobra giró en contramano cuando embistió a los dos jóvenes.

El primer juicio se realizó en 2012 y concluyó con una condena a cinco años de prisión y diez de inhabilitación por homicidio culposo agravado por la conducción imprudente, negligente y antirreglamentaria de un vehículo y lesiones leves culposas en perjuicio de Andrade.

Esa fue la primera vez que en La Pampa se dictó la pena máxima para ese delito. Fue a través de la Cámara en lo Criminal que integraban los entonces jueces Hugo Díaz -actual ministro del Superior Tribunal de Justicia- Carlos Novaretto y Miguel Vagge (ambos jubilados).

Luego la causa fue declarada prescripta, pero el Tribunal de Impugnación revocó esa resolución y ordenó el nuevo juicio y tanto el STJ como la Corte Suprema respaldaron esa decisión.

Del nuevo debate participan el fiscal general de la Tercera Circunscripción Judicial, con asiento en General Acha, Jorge Marcelo Amado; la defensora oficial María Antonella Marchisio y el apoderado Sergio Sánchez Alustiza, en representación del querellante particular, Rubén Ricardo Serraino, padre de la víctima, quien siguió el juicio por Zoom hasta que comenzó el desfile de testigos. En ese momento tuvo que retirarse porque él también será citado a declarar en esa condición.

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En el inicio de la audiencia, Marchisio recursó a Tedín e insistió con la prescripción de la causa y la insubsistencia de la acción penal. El magistrado rechazó la recusación y sostuvo que los otros dos planteos los resolverá cuando dicte la sentencia.

Entre los seis testigos de la primera jornada estuvieron todos quienes vieron directamente qué ocurrió.

Denis Escudero dijo que venían los tres caminando y que él iba unos pasos adelante de Serraino –quien falleció por traumatismo cráneo encefálico y hemorragia cerebral– y Andrade.

Cuando vio que el Fiat Uno se les venía encima, los advirtió con un grito ya que sus amigos caminaban por la calle. Él pudo eludirlo, pero Serraino y Andrade no, pese a que alcanzaron a correrse. Escudero también relató que el otro auto (ambos eran rojos) dio marcha atrás y que su conductor era Mateo Larrazábal.

Miguel Andrade coincidió con esa descripción y con los dichos de Escudero. Afirmó que Molina iba rápido, que quedó inconsciente y que supo de la muerte de Serraino en el hospital. Confirmó que Escudero les gritó y que alcanzaron a correrse ante el avance del Fiat Uno.

Por su parte, Larrazábal contó que era taxista y manejaba un Fiat Duna rojo. Que trasladada de pasajero a Jorge Pino y que vio al Fiat Uno zigzagueando antes de estrellarse contra una vivienda. Luego dio marcha, dejó a Pino en el lugar y salió a buscar una ambulancia porque el hospital estaba cerca. Aseguró que Molina iba fuerte, pero no supo precisar la velocidad.

A su turno, Pino ratificó el testimonio del taxista y tampoco pudo detallar a cuánto circulaba el imputado.

Otro testigo fue el vecino Luciano Portugal. Aseveró que salió de su casa al escucharse una “explosión”. Al Fiat Uno lo reconoció porque minutos antes lo había pasado en el camino que va desde Puente Dique a 25 de Mayo a alta velocidad y yendo de banquina en banquina. Y confirmó que al acercarse al imputado notó que estaba alcoholizado.

Por último, otro vecino, Wálter Roldán, que estaba fumando en la vereda, declaró que oyó un “estruendo” y que los dos autos iban fuerte.

El juicio continuará mañana con otra tanda de testigos.​

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