¿Por qué falta gasoil y no otro producto en las Estaciones de Servicio?

Sociedad 31/03/2022
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Una de las principales causas es que se debe importar más de la mitad de la cantidad de litros que se comercializan en las Estaciones de Servicio. YPF informó que está garantizado el abastecimiento para los consumidores del canal mayorista.

El desabastecimiento de combustibles en las Estaciones de Servicio de Argentina se profundizó por el contexto político y macroeconómico actual a nivel mundial, dado por el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania y las acciones que tomaron Estados Unidos y la Unión Europea, lo que elevó el precio del barril de petróleo a más de USD 110.

Puntualmente, el gasoil es el combustible que más se ve afectado por el desabastecimiento y el límite de cupos de venta que se impuso en algunas bocas de expendio, hecho que no ocurre de la misma manera con otros productos como la nafta. Y a raíz de ello surge el gran interrogante de por qué se da esa particular situación.

Según explicaron fuentes del mercado a surtidores.com.ar, una de las principales causas de la falta del gasoil es que se debe importar más de la mitad de la cantidad de litros que se comercializan en las Estaciones de Servicio, sumado al hecho de que el “gasoil importado cuesta aproximadamente un 30 por ciento más caro que el producido en el país”.


“Además, las petroleras están obligadas a mantener un precio a nivel local (barril criollo), que no supera los USD 70, y el valor en las pizarras de las bocas de expendio, por lo que pierden dinero”, agregó un especialista de comercio exterior.

Mientras que Guillermo Lego, gerente de CECHA, le explicó a este portal de noticias que las empresas que requieren importar para completar el abastecimiento del mercado interno, generalmente no están integradas y deben afrontar precios internacionales difíciles de pagar, más aún cuando en a nivel local lo deben vender a casi la mitad.

“Las Estaciones de Servicio, al no tener el producto que necesitan para poder vender, también ponen un cupo que depende de la región o la provincia, pero el producto directamente no llega a los surtidores, o lo hace en un período de tiempo mayor al habitual”, amplió.

También cabe recordar que, en algunas zonas del país, el sector transportista y el agroproductivo comenzó a cargar en las Estaciones de Servicio debido a la alza del precio mayorista, lo que hace que se termine el combustible antes de lo previsto y, sumado a la demora en la reposición, genera quiebres de stock.

YPF ASEGURA ABASTECIMIENTO DE GASOIL

A través de un comunicado, YPF informó que está garantizado el abastecimiento de gasoil para los consumidores del canal mayorista. En especial, a través de sus más de 100 distribuidores YPF AGRO con presencia en todo el país, la compañía garantiza el acceso al gasoil a los productores agropecuarios.

La petrolera señaló que durante el primer trimestre de este año, según cifras oficiales, el consumo de gasoil grado 2 tuvo un crecimiento del 12 por ciento aproximadamente. En tanto, el canal mayorista comenzó a registrar una caída en sus ventas del 2,5 por ciento promedio, lo que indica una leve migración de consumidores mayoristas al canal minorista y complejiza los requerimientos logísticos.

YPF es el principal proveedor de gasoil del país con el 56 por ciento del mercado. En un contexto internacional de escasez de gasoil, la compañía aseguró que “se encuentra haciendo un importante esfuerzo logístico para llegar con gasoil a todos sus puntos de venta, y garantizar el abastecimiento del sector productivo”.

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Estaciones de Servicio se reunieron con funcionarios de la Secretaría de Energía de la Nación

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Representantes de diferentes entidades empresarias, dialogaron con Ariel Kogan sobre los faltantes de combustibles, la posibilidad de ampliar el margen de rentabilidad y la situación del gas.

Estaciones de Servicio se reunieron con funcionarios de  la Secretaría de Energía de la Nación
Los estacioneros dialogaron sobre los temas que los preocupan

Directivos de la Confederación de Entidades del Comercio de los Hidrocarburos de la República Argentina (CECHA) fueron recibidos ayer por el asesor de la Secretaría de Energía Ariel Kogan, con el objetivo de ponerlo al corriente del crítico escenario que atraviesa el sector de las Estaciones de Servicio.

Por primera vez, luego de mucho tiempo, cada referente tuvo la oportunidad de expresar la situación que su sector está atravesando. Aunque se manifestaron en contra de que no haya sido el propio secretario Darío Martínez quien los atendiera, agradecieron la buena predisposición a escuchar las experiencias y a realizar las conexiones necesarias para encontrar soluciones rápidas.

En cuanto al abastecimiento de combustibles, los empresarios le recordaron que la cuotificación conspira contra la continuidad del trabajo. “Es sabido que el precio internacional atenta contra la importación, pero se da como consecuencia a la disparada del Brent. No obstante, ello no quita que la Secretaría mantenga reuniones con las empresas petroleras para poder desarrollar alguna estrategia que permita importar, para compensar el mercado local”, señaló el funcionario.

Kogan explicó que al resultar más barato importar gasoil que GNL, intentarán proveer más combustibles líquidos para disponer de más gas. Asimismo, agregó que aunque la producción se eleva mes a mes, el problema radica en el transporte, y es ahí donde están acelerando todo lo posible para contrarrestar la deficiencia.

Al respecto, el presidente de CECHA, Gabriel Bornoroni, comentó: “Me quedé con una sensación positiva de la reunión. Por un lado, se nos sugirió que por los contratos de gas de la zona del litoral nos pongamos en contacto con el responsable del área en la Secretaría, mientras que nos prometieron una próxima reunión con las petroleras donde nos sentaremos a hablar sobre una posible intervención del Estado para ampliar el margen de rentabilidad de las Estaciones de Servicio”.

“En este momento se está negociando con YPF de Bolivia para renovar el contrato por mayor capacidad de provisión. Si bien hay dureza desde el país vecino, la idea es insistir en realizar un acuerdo conveniente para que nos asegure el suministro acorde a nuestra necesidad. Más aún, de fallar esta tratativa o sea no obtener el volumen necesario, se está analizando realizar un intercambio (invierno – verano) con Chile, a los efectos de suministrar la falencia de gas que pueda tener el NOA”, detalló Bornoroni en diálogo con surtidores.com.ar.

En cuanto a los barcos con GLP que se importan para incrementar la disponibilidad de fluido durante el invierno, el empresario confió que la operatoria sigue en pie pero con una logística eficiente. “Acumular buques sin poder vaciarlos, genera un costo elevadísimo no solo por una permanencia innecesaria del regasificador, sino también por las abultadas multas que surgen de incumplir las estadías contratadas”, subrayó el titular de CECHA.

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Desabastecimiento de combustibles: los cinco puntos que dejan en evidencia la precaria gestión del gobierno

La restricciones en el suministro de gasoil se extienden, cada vez con mayor notoriedad, en el interior del país. Qué podría haber hecho la Secretaría de Energía para alivianar la situación, que casi con seguridad se acentuará durante abril. Por qué la inacción gubernamental no hizo más que agudizar el problema. Importación a pérdida y escasez de biodiésel. Raízen postergaría su parada de planta.

“El stress es mundial y no estamos ajenos. Es muy complejo conseguir barcos de gasoil para complementar la oferta local (de diésel) y por lo tanto, deben administrarse los despachos mientras se van concretando transacciones de importación”. Con esas palabras describió un altísimo directivo del sector de refinación el escenario que enfrenta al sector de combustibles ante la consulta de EconoJournal por el desabastecimiento que se empieza a notar cada vez con mayor intensidad en el interior del país. El estrangulamiento de la cadena de suministro, coinciden todas las fuentes consultadas, no hará más que acentuarse durante abril por los cinco puntos que se destacan a continuación.

En el mercado existe, desde el último trimestre del año pasado, una cuotificación, tal como publicó este medio en octubre, que en los hechos implica que las petroleras sólo entregan a sus operadores de red un cupo en función de las ventas históricos de cada intermediario. Sin embargo, en la última semana, YPF, el mayor jugador del mercado, dado que vende 6 de cada 10 litros que se comercializan en el país, empezó a registrar problemas concretos para abastecer a sus distribuidores. Algunos incluso empezaron a fijar cupos de 15 o 20 litros por cada venta minorista en las estaciones de servicio. 

Por ahora, son medidas que se registran en el interior del país, porque la petrolera que preside Pablo González busca que las restricciones que evidencian el desabastecimiento no se expandan por el gran Buenos Aires y Capital Federal. Como el precio del gasoil que se vende por el canal mayorista a industrias y productores agropecuarios es hasta un 25% más caro que el que se vende en las estaciones de servicio, las petroleras están agudizando los controles para evitar el cruce de los canales de comercialización. Sucede que las refinadoras empezaron a detectar que algunos operadores de la red están vendiendo gasoil en sus estaciones de servicio a productores agrícolas a un precio diferencial que se ubica en un nivel intermedio entre el minorista y el mayorista.

El gobierno nacional, que controla la mayoría accionaria de YPF, prácticamente no hizo nada para alivianar la situación del mercado. La línea gerencial de YPF, al igual que directivos de otras empresas del sector como Raízen, Axion Energy y Puma, propusieron al gobierno desgravar la importación de gasoil para garantizar el suministro justo en meses de cosecha gruesa de oleaginosas. 

Ante la imposibilidad de modificar el marco impositivo, para lo cual se precisa una Ley que la crisis interna del Frente de Todos no permite viabilizar, algunas empresas incluso propusieron mecanismos alternativos como permitir que el pago de ICL por el gasoil importado se pueda computar como crédito fiscal para cumplir con obligaciones ante la AFIP. 

Un esquema de ese tipo se puede implementar vía resolución del Ministerio de Economía o de la Secretaría de Energía, pero el Ejecutivo aún no dio señales de avanzar en esa dirección. Para descomprimir parcialmente la situación, Raízen, el segundo player del mercado, tiene casi decidido postergar por algunos meses la parada de planta que tenía programada para la refinería de Dock Sud. 

El mantenimiento iba a realizarse en mayo, pero la empresa está realizando los últimos estudios de integridad de las instalaciones para definir qué hacer. Es muy probable que pueda postergar el proceso por tres o cuatro meses. Para el mercado argentino y las cuentas del BCRA es una buena noticia.
Al mismo tiempo, las refinadoras le solicitaron a la cartera de Energía que garantice el abastecimiento de crudo, tanto de pesados como el Escalante y Cañadón Seco como también de Medanito que se produce en Vaca Muerta, para que las destilerías puedan operar al 100% de su capacidad. 

YPF y Raízen, fundamentalmente, tienen ociosidad para refinar más petróleo en sus plantas de Ensenada y Dock Sud. Podrían procesar entre un 10% y un 15% más de crudo. Pero Darío Martínez se resiste a que la Secretaría cruce los permisos de exportación de petróleo que presentan los productores, tal como prevé el artículo 3 de la Ley 17.319, que exhorta al Ejecutivo a priorizar el abastecimiento de petróleo para el mercado interno. De cara a la ciudadanía de Neuquén, Martínez no quiere que lo tilden de frenar mediante una decisión de su autoría el desarrollo de Vaca Muerta, que requiere que los canales de exportación de crudo Medanito se mantengan estables. 

Tampoco quiere afectar la exportación de crudo Escalante que se vende al exterior de forma sistémica desde el Golfo San Jorge. Una acusación de ese tipo afectaría todavía más sus chances de posicionarse como el candidato del PJ a disputar las elecciones a gobernador en 2023. Por eso, pretende que sean los privados (refinadores y productores) los que se pongan de acuerdo sin intervención del Estado para abastecer de crudo a las refinerías.

La demanda de combustibles está en niveles altísimos. Según números de marzo que computan las empresas, el consumo de gasoil se ubica un 10% por encima que en 2019, el último año pre-pandémico. En el caso de las naftas, la tendencia es similar. A diferencia de lo que sucede a nivel global, donde el consumo se retrajo por el fuerte aumento de los precios en el surtidor, en la Argentina el precio estuvo congelado durante nueve meses y se descongeló en febrero. 

Desde entonces, aumentó un 25% pero ese alza no parece tener impacto en la demanda. El gasoil se paga en Buenos Aires a raíz de 85 centavos de dólar por litro (al tipo de cambios en Brasil). En Brasil cuesta 8 reales, unos 1,30 dólares. Y en Londres cotiza a 1,70 libras. YPF negocia con el gobierno un sendero de precios que contribuya a contener la demanda, pero aún no existe un panorama claro al respecto, porque en el gobierno temen que la suba de los combustibles termine de recalentar la inflación, que se está acelerando.

La falta de iniciativa del gobierno también emerge al constatar que el gasoil que se está comercializando en las estaciones de servicio no posee biodiésel, tal como establece el marco regulatorio. Según las normas vigentes, el gasoil debería contener un 5% de biodiésel (ese es el cupo obligatorio), pero frente al atraso del precio del biocombustible los productores prefieren vender el aceite de soja directamente en el mercado de exportación. 

Por lo que hoy prácticamente no hay oferta de biodiésel en el ámbito local. Podría haberla porque la Argentina cuenta con capacidad para producir 3,9 millones de toneladas del combustible vegetal, pero el gobierno ni siquiera genera las políticas para que el cupo actual —que requiere que se produzcan al menos 650.000 toneladas— se cumpla. Incluso hay un proyecto que algunos consultores acercaron a Federico Bernal, interventor del Enargas y una de las espadas del cristinismo en el área energética, para promover el aumento del cupo de biodiésel en el gasoil del 5% al 10%, dado que eso redundaría en una ahorro de divisas por la menor importación de gasoil. 

Pero hasta el momento el Ejecutivo no dio muestras de tratar el tema seriamente. Mientras tanto, el desabastecimiento de gasoil es cada vez más palpable. Un 30% de la demanda de ese producto se cubre con importaciones que a estos precios internacionales provocan que YPF pierda a razón de US$ 550 por metro cúbico adquirido. Si las refinerías locales funcionaran al 100% de su capacidad, la dependencia externa de gasoil podría reducirse al 20-25%, pero aún así el escenario seguiría siendo muy delicado, porque a raíz de la guerra en Ucrania —que sacó de juego a las refinerías de Rusia, que normalmente inyectaban gasoil en el mercado internacional— lo que existe es una faltante física del derivado del petróleo. Ya no se trata de una cuestión de precio, sino de la escasez del volumen.

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