63 años, experiencia o nuevos desafíos

Sociedad 21/11/2022
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Si bien la historia argentina del petróleo remonta al siglo XIX donde el “aceite de piedra” era utilizado para calafatear, sellando las junturas en los recipientes que utilizaban los productores viñateros de Mendoza; o en los testimonios de afloramientos naturales de Alto Aguareño, en el norte de Salta o como también relata la historia el primer intento de industrialización en 1865 cuando se formó la primera empresa argentina: la Compañía Jujeña de Kerosene o la creación en abril de 1886 de la Compañía Mendocina de Petróleo.

Lo cierto es que el “descubrimiento formal” quedó registrado el 13 de diciembre de 1907 en Comodoro Rivadavia, durante la presidencia de Figueroa Alcorta y desde esa fecha cada una de las cinco cuencas sedimentarias (Noroeste, Cuyo, Neuquina, Golfo San Jorge y Austral) comenzaron un protagonismo importante en la matriz económica y energética del país.

La apuesta de Hipólito Yrigoyen por la soberanía de este recurso y la visión desarrollista del General Enrique Mosconi en tiempos de los finales de la Primera Guerra Mundial donde la industria automotriz estaba en pleno auge no solo atrajo a las primeras compañías petroleras, sino que impulsó el desarrollo de los pueblos. Así es que el 20 de noviembre de 1959 en el pozo RN CO (Río Negro Catriel Oeste) comenzó la historia que le permitiera a la entonces colonia pastoril convertirse luego en la capital provincial del petróleo en la provincia de Rio Negro.

Ahora bien, en este nuevo aniversario es un buen momento de plantearnos si el tiempo transcurrido le permitió a Catriel, a Rio Negro consolidar la experiencia, maximizar las fortalezas, aprovechar las oportunidades, corregir o anclar debilidades y espantar las amenazas. No es momento de centrarnos en los “males” o “problemas” y el tiempo transcurrido tal vez poco aprovechado.

Quienes estamos en la industria de los hidrocarburos (gas y petróleo) los conocemos y quienes vemos en estos recursos la cadena de transición a las nuevas energías no debemos olvidar de donde nace el obstáculo y solo evitando repetir las causas que lo desencadenaron surgirán las nuevas oportunidades.

Vaca Muerta, eclipsó la historia petrolera del oeste rionegrino. Hoy, el pueblo que supiera forjar Bibiana García y su familia “catrielera” se encuentra rodeado por yacimientos maduros, pozos convencionales con recuperación secundaria e intentos de terciaria que han perdido el peso específico de una economía regional deslumbrada por las decisiones estratégicas del gobierno nacional, provinciales, local y los inversores privados que ven sus proyectos como van capitalizándose a mayor velocidad en la cuenca que hoy presentan “los no convencionales” de la vecina tierra neuquina.

La torre petrolera en el acceso sur, para quien transita la ruta nacional 151 o el aparato individual de bombeo (AIB) en el acceso norte sellan la identidad de esta comarca petrolera flanqueada por el paso centinela del Rio Colorado que fortalece el arraigo de aquellas primeras familias pioneras que vieron el desarrollo de una colonia pastoril en sus inicios y que a partir de 1960 con la llegada de cientos de foráneos cautivados por un potencial trabajo fueron expandiendo y consolidando la gran familia de un pueblo petrolero

Rio Negro, la provincia, debe ponderar los recursos del gas y el petróleo como una política pública de vital importancia elevando el rango de la hoy Secretaría de Estado a un futuro Ministerio de las Energías ya que los horizontes de las fuentes de generación como la solar, eólica, geotérmica, hidroeléctrica o el uranio y el hidrógeno constituyen una amplia matriz energética que hoy en la provincia no termina de planificar y consolidar


¿Piso o techo? experiencia o desafíos. ¿Ambos?
El 12 diciembre de 2015, en la COP21 de París, las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático lograron un pacto histórico en la lucha contra el cambio climático para acelerar e intensificar las acciones e inversiones destinadas a construir un futuro sostenible reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), fundamentalmente las de dióxido de carbono (CO2) a la mitad para el 2030 y a cero para el 2050.

Este acuerdo firmado por 195 naciones agrupa a todos los países en una causa común: realizar los esfuerzos necesarios para revertir el curso actual del calentamiento global. El Acuerdo de París entró en vigor el 4 de noviembre de 2016. Argentina ratificó el Acuerdo de París en el año 2016 a través de la Ley nº. 27270

Estos interrogantes y planteos a nivel mundial nos llevan al análisis, al debate y a la reflexión sobre la curva de aprendizaje en las empresas operadoras, de servicios, institutos de formación, cámaras afines; en las políticas públicas del gobierno local y provincial enfocados o no en los nuevos aprendizajes, nuevos conocimientos; en la industria 4.0 y la economía circular para convertir todo el tiempo y saberes transcurridos en una base sólida de una catapulta que le permitiría a la comarca del Colorado, al alto valle oeste de Rio Negro convertirse en un punto estratégico o nodo logístico para las energías del norte de la Patagonia

La promesa de una nueva revolución (4.0) que combina técnicas avanzadas de producción, operaciones con tecnologías inteligentes que se integrarán en las organizaciones, las personas y los activos es el desafío que se presenta sin dudas en el sistema educativo del presente. En Catriel la formación técnica que brindan un par de escuelas de nivel medio y un establecimiento de nivel terciario resulta escasa para estos 28 años o metros que significan la escalera al 2050; que si medimos también en metros los 63 años vividos deberemos duplicar esfuerzos y compromisos para que verdaderamente Catriel siga siendo la capital provincial del petróleo


Diario Río Negro
(*) Daniel Perfumo es presidente de Fundación Pensar Río Negro.

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